Sillas-Símbolo

Para hacerse una idea clara de lo que sucede en una sesión de psicodrama, imagínese el lector que está sentado en una silla del auditorio.

Los componentes del grupo (auditorio y unidad funcional) se sitúan en círculo, que es la forma que los grupos adoptan de manera natural para comunicarse.

El espacio central delimitado por este círculo constituye el escenario, que está señalado y realzado por las sillas-símbolo.

Estas sillas simbolizan el encuentro. El escenario es el lugar de encuentro: entre protagonista y director, entre los roles desempeñados por el protagonista y los roles complementarios desempeñados por el yo-auxiliar, entre el protagonista consigo mismo y sus contenidos.

La sesión se inicia con el director situado tras ellas, colocando cada una de sus manos en el respaldo de las mismas mientras que el yo-auxiliar permanece con el auditorio.

La forma así configurada emite mensajes corporales (director en el plano vertical mira desde arriba, grupo en el plano horizontal mira desde abajo al director) y mensajes sociales (posición privilegiada del director como depositario del saber o capacidad curativa).

La etapa de caldeamiento favorece que del contexto grupal emerja un protagonista, que será invitado por el director a pasar al escenario, comenzando la segunda etapa de la sesión. El director separa las sillas-símbolo y recibe al protagonista. Del símbolo del encuentro se pasa al encuentro mismo entre director y protagonista, centrándose en él la atención y expectativas del auditorio.

Finalizada esta etapa de la sesión de psicodrama, se pasa a la de comentarios. El protagonista y los yo-auxiliares regresan al auditorio, el director junta las sillas-símbolo y se reubica detrás de ellas volviendo a la forma circular inicial.

El director se encarga de marcar los momentos de la sesión, distribuye sus tiempos y decide que técnicas utilizar. Con las sillas-símbolo señala formalmente los diferentes contextos y etapas de la sesión: cuando están juntas se está trabajando a nivel personal (contexto grupal), cuando están separadas, a nivel de roles (contexto dramático).

El director no va a jugar ningún tipo de papel, estará siempre en su rol, dejando esa tarea para los yo-auxiliares.

“La dinámica que se genera entre el contexto social, grupal y dramático, por intermedio de los individuos, es de tipo espiral: los individuos procedentes del contexto social traen consigo los problemas generados en ese medio, los plantean en el grupal y los tratan en el dramático; vuelven al contexto grupal y de ahí al social. Así, los cambios producidos en el contexto dramático y elaborados en el grupal introducen cambios progresivos en el social” (Rojas-Bermúdez).