Psicofármacos y Psicodrama[1]

La Neurociencia actual persigue añadir piezas a una hipótesis que dé coherencia a la unificación del conocimiento sobre el hombre, lo que incluye sus patologías tanto neurológicas como psiquiátricas. A ello se atiene el Proyecto Cerebro Humano, creado en 1980.

La idea de ese proyecto persigue crear una base de datos incluyendo todos los conocimientos de la neurociencia y buscar con ello, además, posibles nuevas tecnologías capaces de investigar nuevos retos teóricos. Un proyecto de ese tipo precisa de científicos e informáticos de alta preparación que trabajen en áreas de conocimiento diferentes pero afines que permitan romper esos saltos discontinuos que existen entre niveles de análisis y estudio. Niveles que van desde los genes y sus productos, las proteínas, pasando por la microestructura de la neurona y otras células del sistema nervioso, como la glía, junto a su funcionamiento, hasta los circuitos neuronales a lo largo y ancho del cerebro y de ahí saltar a los entresijos ó componendas neurobiológicas de una operación mental y a cómo las operaciones mentales se engarzan entre sí para formar los sistemas cognitivos. El más básico de todo este análisis es el de la genómica y proteómica, pero lo más difícil y lo que se presenta quizá como más desafiante es determinar en qué circuitos cerebrales se expresan normalmente los genes correspondientes y estudiar cómo ese patrón de expresión génica resulta alterado tanto por su interacción con un medio ambiente determinado como por una determinada enfermedad (mental). Así, las neurociencias se enfrentan a un problema fundamental que es el del entendimiento entre niveles de conocimiento. Todo ello señala la cantidad ingente de trabajo no sólo cuantitativo, sino cualitativo y de nuevos hallazgos necesarios para entender la estructura y la unificación del hombre. El problema general de tratar de unir o conectar los hallazgos moleculares con los conductuales, no produce más allá de un catálogo de relaciones fenomenológicas que, por más que se intente (DSM-IV, IC-10.libros de Psicopatología...) no pueden ni de lejos explicar el comportamiento humano, sus sentimientos, sus acciones ni, por ende, la enfermedad mental.

Los Cinco Principios de Kandel[2]

Kandel describió cinco principios:

  1. Todos los procesos mentales, incluidos los más complejos, derivan de operaciones del cerebro.
  2. Los genes y sus productos, las proteínas, son importantes determinantes de los patrones de interconexiones entre las neuronas del cerebro y de los detalles de su funcionamiento (con seguridad el componente que contribuye al desarrollo de las enfermedades mentales más graves es genético)
  3. Exactamente igual que las combinaciones de genes contribuyen a la conducta (incluyendo la conducta social), recíprocamente la conducta y los factores sociales pueden ejercer sus acciones sobre el cerebro modificando la expresión de genes y consecuentemente alterando las funciones de las neuronas y sus circuitos (p.e.: cambios a nivel sináptico en cantidad y calidad de receptores, o sea, cambios estructurales).
  4. Cambios en la expresión genética producidos por el aprendizaje dan lugar a nuevos patrones de conexiones neuronales.
  5. En tanto está ya demostrado que la psicoterapia es efectiva en producir cambios a largo plazo en la conducta de los pacientes – y los producen presumiblemente a través del aprendizaje -, ello debe producir cambios en la expresión de genes que cambian la fuerza de las conexiones sinápticas y cambios estructurales neuronales que, a su vez, cambian los patrones anatómicos de interconexiones entre neuronas del cerebro.

Hablemos un poco de los sistemas neuronales: Al nacer, el Sistema de la vida en relación (SVR: Intero y Esteroceptivo), el que tiene que ver con el sistema de las superficies de contacto con el exterior (piel/mucosa digestiva), en dicho momento es inmaduro y está protegido por los llamados Filtros Fisiológicos[3], programados genéticamente. Cuando digo que es inmaduro quiero decir que carece prácticamente de vainas de mielina. Si dicha mielinización, las células nerviosas son incapaces de trasmitir información. La mielinización del SVR se hará paulatinamente desde el estómago al esófago, faringe e istmo de las fauces, hasta los labios, generando lo que nosotros llamamos Rol Psicosomático de Ingeridor. A partir de los tres meses de edad del duodeno, yeyuno, ileon, colon, recto y ano, generando el Rol Psicosomático de Defecador. Entre los ocho y los veinticuatro meses de vida se mielinizará el aparato genitourinario (una derivación embriológica del Digestivo), generándose el Rol Psicosomático de Mingidor. Los Roles psicosomáticos son roles que quedan grabados en el Sistema Límbico en forma de Huellas Mnémicas (Engramas), basados en funciones fisiológicas indispensables para la vida no automatizadas (Ingestión, Defecación y Micción) y todos los acontecimientos vividos por el recién nacido durante dicho período. Con ello, a los dos años de edad aproximadamente, se estructurará a nivel psicológico lo que nosotros llamamos Núcleo del Yo ó lectura psicológica de los procesos evolutivos fisiológicos. Desde el momento del nacimiento a la madurez, el Sistema Nervioso Central (SNC) se encontrará cada vez más organizado, pero “contenido” en un sistema sensomotor que lo aísla y lo protege del ambiente, y el que a su vez será responsable de la llamada realidad biológica, la representación concreta de un mundo exterior que construye el cerebro de una especie dada. La realidad biológica es diferente entre los seres vivos: así, organismos que viven en un mismo medio no viven en el mismo mundo. Dicha SNC, responsable de la realidad biológica funciona como una Clausura Operacional Sensomotora[4], que compromete a dos tipos de sistemas:

  1. Los llamados Sistemas Neuronales Comprometidos, preprogramados y reguladores del medio interno y las biofunciones del animal recién nacido. A ellos pertenecería el Sistema Límbico, cuya lectura psicológica nosotros denominamos “Núcleo del Yo”. Son rígidos y prácticamente inmutables.
  2. Los Sistemas Neuronales Plásticos ó Psicones, que permite la adquisición de biofunciones nuevas durante la vida animal. Dichos sistemas neuronales plásticos, unidos unos con otros, formarían un Supersistema Neural Plástico, no comprometido y autoorganizable, al que pertenecería al Yo (Neocórtex). Dicho Yo es constantemente cambiante, particularmente por la relación Cuerpo-Cerebro.

La Atención Espontánea es la manifestación de la participación de los Psicones del Neocórtex (Sistemas Neurales Plásticos) en la actividad de los Sistemas Neurales Comprometidos, que atraen dicha Atención Espontánea. Las Huellas Mnémicas (HM = Engramas), consecuencia del Aprendizaje, y resultado del encuentro y repetición de estructuras genéticas programadas Ontogenéticamente (internas y externas) sólo se forman cuando interviene la Atención (cualidad primera del psiquismo). Esto se comprende fácilmente si digo que no es lo mismo mirar/escuchar que ver/oír, que requiere la intervención de la atención.

En la Esquizofrenia, por ejemplo, unos de los sistemas cognitivos más afectados es el de los sistemas atencionales, es decir, aquellos sin los cuales un individuo no puede ser consciente de algo, por lo cual, por lo cual, el paciente esquizofrénico tiene grandes dificultades en aprender y en “darse cuenta”, sobretodo con los métodos tradicionales de aprendizaje.

Por otro lado, una vez alcanzada la integración del individuo a su medio natural se inicia el largo período de integración a su medio social. Para alcanzarlo es necesario el aprendizaje de las pautas culturales programadas socialmente (hablar, hábitos higiénicos, comportamientos sociales...).

Este nuevo proceso de interacción con el medio se va a realizar, ahora, entre un Yo que ha alcanzado la organización básica de su especie -por intermedio de la Adquisición de Actos-, con la organización sociocultural del grupo al que pertenece, por intermedio del Aprendizaje de Actos.

De esta manera. los registros de los actos aprendidos quedan integrados a los de los actos previamente adquiridos. Así por ejemplo, a partir de la prensión manual adquirida. se aprende a escribir, pintar, tirar la jabalina, manipular objetos y aparatos ... Por otra parte, con el enriquecimiento de los registros se enriquece la producción de Imágenes Mentales y, a partir del juego con las Imágenes Mentales –del fantaseo- surge la creatividad que, para realizarse, precisa de los Actos Aprendidos, corporales, gestuales y verbales.

Y la Palabra es un paradigma de las interacciones interpersonales y un producto de ellas. Tiene un conjunto de significados, de contenidos elaborados por un mutuo acuerdo, expresados en lo corporal de una manera particular: como actos que se aprenden, tanto sean mímicos, gestuales o vocales. El ser Acto, categoriza a la Palabra como una manifestación del cuerpo: es un Acto verbal. El Acto aparece así como lazo de unión entre la Imagen y la Palabra. Por otra parte, los Actos Verbales establecen una intima relación entre las Imágenes Mentales y la Palabra, y así la Palabra se convierte en Forma transportadora de los contenidos que proveen las Imágenes Mentales, en una relación e interdependencia de Forma y Contenido, que permite su instrumentación terapéutica[5].

El psicodrama es, en principio, un método de Aprendizaje en Acción, completo porque considera al individuo un ser Biológico, Psicológico, Social y Espiritual. Introduce el cuerpo “en acción”, ampliando la comunicación verbal. Como utiliza tanto las Formas (Cuerpo) como los Contenidos (manifestados verbalmente), podemos afirmar que es una Psicoterapia Integral.

El mismo Kandel (1999) introduce ocho puntos de anclaje entre la biología (donde actúa la psicofarmacología) y el psicoanálisis que nosotros vemos claramente que se podía aplicar a todas las psicoterapias, y a las que más nos interesa, el Psicodrama:

  1. La naturaleza de los procesos mentales inconscientes, se atan de alguna manera a los mecanismos neurales y moleculares de la memoria implícita inconsciente, aquella que no requiere de su expresión explícita para ser evocada.
  2. La asociación de dos sucesos en la mente y las bases moleculares del aprendizaje en el cerebro.
  3. Cómo una señal de ansiedad en determinados casos puede tener como sustrato neurobiológico el condicionamiento de miedo (amígdala y sistema Límbico):
  4. Cómo nuestros conocimientos actuales (cerebrales y moleculares) se relacionan con las experiencias tempranas en el hombre y su predisposición a padecer una enfermedad mental y cómo ello, a su vez, se relaciona con el argumento del desarrollo evolutivo en que la madre y el niño interactúan y crean en la mente del niño la primera representación interna de una interacción personal.
  5. Cómo existe una relación entre lo preconsciente y lo inconsciente y la corteza Prefrontal.
  6. Cómo la orientación sexual como perspectiva psicodramática puede ser anclada en nuestros conocimientos actuales sobre la ontogenia, hormonas y experimentos sobre el cerebro, en particular el hipotálamo.
  7. Cómo se relaciona la psicoterapia con los cambios estructurales del cerebro que ocurren a resultas del aprendizaje y la memoria.
  8. Cómo la psicofarmacología puede ser un tratamiento conjunto al Psicodrama y así elaborar la hipótesis de un cambio físico del cerebro y dotar esos cambios de “sentido humano”.

A mi entender, y para acabar – de momento – los psicofármacos actuales (que actúan sobre la Dopamina, la Serotonina y la Noradrenalina, a falta de polipéptidos efectivos), actúan al mismo nivel que el Psicodrama: sobre los Sistemas Neuronales Plásticos ó Psicones. ¿Por qué no utilizar los dos métodos terapéuticos?

L.E. Fonseca-Fàbregas
Barcelona, Octubre de 2005


Bibliografía

 

  1. Fonseca-Fàbregas, L.E. et al: “Más allá del Monigote: Lecciones de Psicodrama”, en imprenta. Editorial Hamalgama Cyberpréss, Las Palmas de Gran Canaria. 1er número de la Colección Stvdia, 2005.
  2. Goldber, Elkhonon: “El Cerebro Ejecutivo”, Drakontos Crítica, Barcelona, 2002.
  3. Kaplan & Sadok’s: “Pocket Handbook of Psychiatric Drug Treatment”, third edition. Lippincott Williams & Wilkins, New York, 2001.
  4. Martínez-Pina, A.: “Patología Psicosomática en la clínica médica y psicológica”, 4º fascículo de la obra, 1979.
  5. Mora, Francisco: “Continuum: ¿cómo funciona el cerebro?”, Alianzaensayo. Alianza Editorial, 2002.
  6. Pöldinger, Walter: “Compendio de Psicofarmacoterapia”, Ediciones “Roche”, Basilea, Suiza, 3ª edición española, 1984.
  7. Rojas-Bermúdez, Jaime: “Teoría y Técnica psicodramáticas”, Psicología, Psiquiatría y Psicoterapia 166. Editorial Paidós, Barcelona, 1998.

Notas

[1] Publicado en La Hoja de Psicodrama, Revista Oficial de la Asociación Española de Psicodrama (A.E.P.)
[2] (1998), Neurobiólogo y Psiquiatra, Nobel de Fisiología y Medicina, 2000.
[3] Dichos filtros son de extrema importancia ya que los innumerables estímulos exteriores harían insoportable la vida para el recién nacido.
[4] Varela y Maturana: “El árbol del conocimiento”.
[5] En nuestro caso, la Imagen Psicodramática al ser un material concreto, puede ser trabajada conjuntamente con su autor. De esta manera, Imagen, Acto y Palabra se integran durante el proceso terapéutico psicodramático